Quiero héroes nos dijiste que aventajen aquellos de Ayacucho; y, allí, en la cumbre de ese Morro fiero, luchó este pueblo entero ¡hasta quemar el último cartucho! Hoy... volviendo otra vez aquí los ojos, nos pides los despojos de estos patricios de inmortal memoria; y nosotros que bien te comprendemos aquí te los traemos cubiertos con los lauros de la gloria! Aquí está ¡Oh, Patria! la legión guerrera que al pie de tu bandera desafió el destino, pecho a pecho; aquí están ¡ay! los que con brazo fuerte, supieron defenderte esgrimiendo la espada del Derecho! Aquí está Inclán, Mendoza y Nacarino; aquí yace ¡oh, Destino! Arias, el mártir, de brillante historia, y, aquí, por fin, el valeroso Ugarte, que, envuelto en tu estandarte, escaló aquí la cumbre de la gloria! Recibe, Patria, entre tu seno ardiente el sagrado presente de estas cenizas llenas de nobleza; que de su germen puro y fecundante, como un fénix gigante, renacerá tu gloria y tu grandeza!.
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